Un buen plan de mantenimiento eléctrico inicia con un inventario detallado de equipos, seguido de la definición de frecuencias de revisión, criterios de prioridad y tareas específicas (inspección, limpieza, pruebas).
Debe incluir protocolos de seguridad, responsables asignados y un historial de intervenciones. Esto asegura mayor continuidad operativa, cumplimiento normativo y reducción de fallas.
